Sus rastas largas hacen que sea imposible no reconocerlo. Para él no parecen ser una incomodidad a la hora de correr: no le impiden para nada ser uno de los corredores de trail bonaerenses más destacados y, por caso, el ganador de los 42 kilómetros del Cruce Tandilia, a comienzos de enero. Sin embargo, el triunfo no fue ni cerca lo más importante que le pasó en este 2019: a dos días de comenzado el 2019 nació su hijo Bautista, el primer bebé de la localidad de Balcarce.

Su decisión de correr en Tandil a tan sólo diez días del nacimiento lo hizo recorrer el mismo camino varias veces: finalizó el Tandil Vertical el viernes, logrando el segundo puesto, y se volvió a Balcarce para estar con Natalia y Bautista. Lo mismo hizo el sábado después de la primera etapa y el domingo, claro, después de la premiación y de llevarse el primer puesto en la general de los 42k. Es que, desde ahora, su tiempo se divide entre las obligaciones, el deporte y su familia.

“Arranqué el año siendo papá, lo que nos da otra oportunidad de vivir, con otras alegrías, con otra intensidad y características súper complejas que también como atleta hay que hay que entenderlas e ir subsanándolas poco a poco. Es un proceso de aprendizaje”, relata con orgullo.

“Es una cosa increíble, el tiempo que le dedicamos, más Natalia mi compañera, ella está las 24 horas, claro, y yo más allá del trabajo y el entrenamiento el resto de las horas. Nos pone muy contentos. Igualmente, cuando ya sabíamos que íbamos a ser padres, tratamos de planificar que igualmente este año sea de buenos resultados deportivos. Estamos en busca de ellos”, cuenta Nahuel. Si bien la carrera en etapas que se desarrolla en Tandil llegó en el inicio de la preparación y el físico no está al 100%, el triunfo suma y mucho.

“Ganar el Cruce Tandilia es un logro muy importante, es una carrera en la que hay que demostrar que uno está bien, ganar ambos días y sacar alguna ventaja”, explica sobre las dos etapas en las que sumó 42 kilómetros.

“La idea de este año poder correr el Campeonato del Mundo. Por las características que tiene, que se hace en el país. La experiencia de vivir algo así. El año pasado en el Mundial de Andorra nos dimos cuenta de que estamos en un nivel muy inferior en comparación con la media elevada, no los campeones si no la media. Las características con las que entrenan y viven son completamente distintas a las nuestras. No sé mis compañeros de equipo, pero en mi caso yo me dedico a la investigación, soy un obrero intelectual, al fin y al cabo trabajo y vivo como obrero. Soy universitario, investigador ad honorem, investigador independiente, que gana menos de 100 pesos la hora por investigación, lo que significa que el desempeño de lo deportivo siempre está marginado, porque uno no tiene el fundamento y el instinto superior, sobre todo en lo económico y no puede llegar al acondicionamiento que tienen en Europa y hasta en otros países que tienen nivel altísimo”, explica. Nahuel es Doctor en Ciencias de la Cultura Física, recibido en Cuba, y actualmente es profesor en la Universidad Fasta y en el Instituto Universitario River Plate. En el 2018 presentó su libro La educación transdisciplinaria, junto con su colega Fidel Martínez Alvarez.

Tanto él como sus compañeros realizaron sorteos, armaron eventos y hablaron con diferentes entidades para recaudar el dinero que les permitiera pagar los pasajes para poder estar presentes en el Mundial de Andorra, el año pasado. Antes del Mundial, que será en Villa La Angostura, Neuquén, se realizará el Sudamericano en Caracas, Venezuela. Por lo que una vez más el equipo nacional saldrá en busca de apoyo para poder costear los gastos. Y, además, siempre está latente búsqueda de un sponsor que pueda ayudar durante el año de competencia.

“Se viene el selectivo de Caviahue, y apuntamos ahí, a poder clasificar, somos muchos los candidatos. Yo siempre fui un atleta que no le tiene miedo a nada”, cierra. Este año tendrá sus dos mayores desafíos: estar en el Mundial y -por supuesto- ser el papá de Bautista.

La educación transdisciplinaria