“Una carrera hermosa, durísima, terminaron siendo 50 kilómetros con una altimetría de 3000 positivo. Gracias a Dios me pude quedar con la general de damas. Muy feliz del gran logro de correr un 42 fuera de mi país y ganarlo. Felicitar a las dos italianas que me acompañan en el podio. Gracias a todos por apoyarnos siempre”. La sonrisa le desborda el rostro a Yennifer Castro.

Tras el Mundial de Polonia, la oriunda de San Martín de los Andes permaneció en Europa para realizar una gira y participar de varias competencias, algo que ya había realizado en el 2017 con muy buenos resultados. Pero el año pasado, a días de participar del K42 Series de Italia se quedó con las ganas por la suspensión del evento, debido a los incendios que sufrió la zona donde se realizaba la carrera.

Este año, Yenny, junto con Mathías Chazarreta, también integrante de la delegación argentina en Karpacz, se sacaron las ganas de competir en la etapa italiana del K42 Series, que este año se mudó a Terminillo. Y fue con victoria para Castro y un muy valioso 4° lugar para Chazarreta.

 

La atleta de Neuquén logró el primer lugar con un tiempo 6 horas 48 minutos y 21 segundos. La acompañaron en el podio Raffaella Tempesta (7h05m22)  y Sara LAVINO ZONA.

 

Entre los caballeros, el Italiano Andrea Cretaro fue el ganador, en 5h45m19, compartiendo el podio con el español Jesús Fraile (6h01m01) y el italiano Angelo Iademarco. En el cuarto lugar finalizó Mathias Chazarreta, con 6h08m39.

 

La nueva sede de la carrera, que contó con mucho público y un hermoso clima, está ubicada nada menos que a 100 kilómetros de Roma, en la zona de Terminillo (que forma parte de los Apeninos, con una altitud máxima de 2.217 metros sobre el nivel del mar), en el centro del país.

El circuito pasó por puntos como el Refugio La Fossa, a 1505 metros de altura, con la cumbre Sassetelli y la vista hacia el Valle de los Angeles y el mojón fronterizo con las llaves de San Pedro, que limitaba el Reino borbónico y apunta hacia el territorio del Estado Pontificio. El circuito tuvo muchas variantes de terreno, con bosques, piedra, senderos y unas vistas inigualables.