La imagen es de las más famosas del running mundial. Ella corriendo por la calle, vestida de jogging y buzo. Un hombre empujándola, intentando sacarla del circuito. La historia de Kathrine Switzer corriendo la Maratón de Boston en 1967, en la que no se permitían mujeres, usando sólo sus iniciales para no ser descubierta es famosa. Tanto, que quedó señalada como la primera mujer en correr una maratón de manera oficial. El 17 de abril, 50 años después estará nuevamente en la largada de la carrera de la cual quisieron echarla. Y lo hará con el mismo número de dorsal: el 261 que la catapultó a la fama.

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Lo hará con una misión solidaria: invita a otras corredoras a largar la carrera con ella. La organización le otorgó una cantidad limitada de dorsales (la única manera de entrar a Boston es con marca mínima o comprando pack, ya que no hay sorteos como en otras majors). Eso sí, es solo para chicas. La módica suma a abonar es nada menos que 7,261 dólares o, si ya tenés un dorsal pero querés compatir la largada, las festividades del fin de semana, podés abonar (o recaudar) 2,261 dólares. Y aclara que nadie debe asustarse por el monto ya que ninguna corredora estará sola para juntar el dinero: tendrán la ayuda de su organización, la 261 Fearless, y la de Susan Hurley, de CharityTeams.org.

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“Ese día cambió mi vida y la de millones de otras mujeres también. A veces, se siente como si hubiese sido ayer. Puedo ver que lo que hemos hecho en 50 años es fenomenal: creamos una revolución social. EL 58% de los corredores en Estados Unidos son ahora mujeres, y esta tendencia está creciendo globalmente, por una razón muy importante: las mujeres se transforman por el poder que les da correr”, cuenta en su blog.

“He corrido por 57 años. Correr me dio todo: mi salud, carrera, confianza, creatividad, religión, amor, libertad y audacia. Correr me dio a mi misma poder, y sin ninguna duda la experiencia en la Maratón de Boston de 1967 aceleró ese proceso.  ‘Voy a terminar esta carrera con mis manos y rodillas si es necesario’, le dije a mi entrenador luego de que el oficial de la carrera tratara de sacarme. ¿Cómo una asustada chica de 20 años tiene las agallas de decir eso? Porque ella corría, ella creía en ella misma y en su derecho a estar ahí”.

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En aquella primera carrera, Switzer hizo un tiempo de 4 horas 20. Años más tarde, ganó el Maratón de Nueva York en 1974 y completando más de 35 carreras de 42 kilómetros.