El mejor y el peor año, todo junto en unos pocos meses. Ezequiel Ramallo vivió las emociones más extremas en este 2018. Por un lado, la pérdida de una persona muy querida, por el otro el triunfo deportivo que le permitió homenajearlo. “Yo me dedico a carreras más largas, de 30 ó 42 kilómetros. Pero decidimos con mi entrenador ir por este objetivo de ganar el ranking del K21 Series y la Copa Optitech. Pero en abril el falleció. Quería ganarla para dedicársela a él”, cuenta emocionado.

En Ramallo, la última etapa del K21 Series, que en este 2018 tuvo 17 fechas en 11 provincias distintas se definió la Copa Optitech, un campeonato que es el hilo conductor de la serie, en el que los corredores suman puntos por su presencia y su posición en cada carrera, tanto de 21 como de 10k. El premio, además de premios de los sponsors Optitech y Salomon, es la posibilidad de correr el K42 Adventure Marathon con estadía paga.

‘Al principio no entendíamos nada, hay que ser estratégico, hay que elegir las carreras que dan puntaje plus. Al principio me pasaban por arriba los rápidos, me quedaba corta la carrera. En el kilómetro 18 cuando ya los alcanzaba, se me terminaba el circuito”, explica. Y agrega: “Estratégicamente se podía ganar igual y así arrancamos”.

-¿Qué ocurrió con tu entrenador?

-Me costó mucho el tema de seguir el campeonato. Eduardo Cresta falleció el 22 de abril de un paro cardíaco. De la nada. El 21 armamos una carrera de nuestro equipo. Estuvimos juntos hasta la 1 de la mañana y el 22 temprano falleció. Me tiró muy abajo

“Me entrenaba a mí y a uno más. Me dio una mano a mi de hobby, porque él corrió toda la vida. Después, Alfredo Amoreo se puso de manager, yo no quería entrenador pero él me dio una mano con internet y me ayudo a salir adelante. Tuve un año bueno en lo deportivo ya que gané la general en Fiambalá, Misiones y me fue bien en Bariloche”, relata.

“En lo sentimental estaba hecho pelota, me hubiese gustado estar al lado suyo para dedicárselo y no dedicárselo al cielo, pero así es la vida hoy estás mañana no estás”.

-¿Cuáles fueron las etapas que más te gustaron?

-Las más trabadas: La Cumbrecita y Cañon del Atuel. En esa venía de caerme en Misiones, me rompí las fibras del esternón, y fui lesionado. Pero si no iba podía perder el campeonato. Tuve que correr con los brazos más cerrados. No sabía que en Mendoza había tanta arena, para mí era más montaña, me costaba mucho. Pero tuvo un sabor extra, la fui a correr igual. En la parte que había que trepar me dolía mucho el pecho, pero no podía perder posiciones, tenía que llegar lo más adelante posible, era un desafío aparte y eso me gusta, la disfruté mucho.

Corrió siete etapas Rosario, Junín, Tandil, La Cumbrecita, Cañón del Atuel, San Martín de los Andes y Ramallo. Pero todo se definió en el final. Y en Ramallo recibió por fin su premio

“Fue peor que un campeonato de fútbol, ja. Primero cuando llegaba a las carreras le sacaba una foto a las planillas para ver quien había ido y se la pasaba. Y después, cada vez que terminaba una etapa. Se lo pasaba a Alfredo, que era quien hacía las cuentas con la calculadora. El me decía adónde tenía que ir a correr como sea, me hacía las cuentas y me mandaba la foto de la tira de cuentas. Re loco”.

Ezequiel no quiere dejar de agradecer a todos los que colaboraron: “Si no fuera por la Municipalidad de Ensenada, al gremio UTA de La Plata, al que pertenezco ya que soy chofer de colectivos, a Patagonia Eventos, a mi familia, mi entrenador y a
Afredo por hacerme de mánager”.

-¿Se siente la competencia?

-Te vas dando cuenta en las etapas plus y en las últimas. En Mendoza ya me conocían. Me decían ‘uh a vos te faltan tantos puntos’, lo sabían más que uno. ‘Uy, viniste, yo que tenía que sacarte la diferencia’. Éramos bastantes los que seguíamos el ranking. Pero bien, este deporte es distinto, es lo que tiene de lindo. Acá si te caes tu rival te ayuda a levantarte y en otro deporte te pasan por arriba. Es un deporte muy sano y limpio

-¿Cómo te preparás para el K42?

-Es una carrera que siempre la quise correr y pensé que no iba a ir nunca. Voy con toda la expectativa, a conocerla. Este año con lo de mi entrenador tuve muchas altas y bajas y no llego en mi mejor momento, pero si el año que viene voy de nuevo sé con lo que me voy a enfrentar.

-¿El objetivo es ganar nuevamente la Copa?

-Si, la idea es tratar de clasificar el año que viene que es el Mundial, prepararse de la mejor manera. Se va a poner más competitivo porque varios van a querer lo mismo, va a estar muy lindo y va a ser más jodido que este año. Mucha calculadora, mucha lapicera y a ver cuáles serán las plus, dónde viajar. Van a ir más corredores. El objetivo será llegar al Mundial.

“Yo quería ganarlo para rendirle homenaje a mi entrenador. Cuando me llaman en Ramallo, yo no soy de festejar, pero celebré con la mascota del Mundial 2019 para rendir homenaje”, dice. Y se vuelve a emocionar.