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Según la Organización Mundial de la Salud, la actividad física para mayores de 65 años es muy importante para mejorar las funciones cardiorrespiratorias y musculares y la salud ósea y funcional, reducir el riesgo de ENT (enfermedades no transmisibles), depresión y deterioro cognitivo. Una vez que los adultos mayores comienzan a realizar deporte, según estudios de la OMS, se evidencian mejoras en varios puntos: presentan menores tasas de mortalidad por todas las causas, cardiopatías coronaria, hipertensión, accidentes cerebrovasculares, diabetes de tipo 2, cáncer de colon y de mama, y depresión, un mejor funcionamiento de sus sistemas cardiorrespiratorio y muscular, y una mejor masa y composición corporal; tienen un perfil de biomarcadores más favorable para la prevención de las enfermedades cardiovasculares, la diabetes de tipo 2 y la mejora de la salud ósea; y presentan una mayor salud funcional, un menor riesgo de caídas, unas funciones cognitivas mejor conservadas, y un menor riesgo de limitaciones funcionales moderadas y graves.

Siempre fui un convencido que para realizar un deporte no existe edad, porque el juego, la actividad física y la diversión, son tan importantes para los niños, adolescentes, como también para adultos. Así fue que comencé a trabajar realizando diferentes tipos de  entrenamientos para personas de la tercera edad y los resultados y experiencia no hicieron más que reafirmar mi creencia. Gracias a mi rol de profesor, tengo la oportunidad de relacionarme y dar clase a personas de todas las edades así como también, de aprovechar mis conocimientos para enseñarles a personas muy queridas, como lo son mis propios abuelos”, cuenta Milton Niedfeld, de Entrenamiento Oeste.

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“Con ellos hago hincapié en diferentes aspectos: a mi abuelo, le brindo trabajos específicos aeróbicos para mejorar su resistencia y controlar su presión arterial y colesterol, dado que fue sometido a una intervención quirúrgica cardíaca años atrás. En cambio, con mi abuela, trabajamos a través de ejercicios lúdicos y cognitivos, los cuales ayudan en relación a la enfermedad que padece, el Mal de Alzheimer. Es hermoso ver cómo uno puede cambiarles el día y es muy gratificante recibir tanto cariño de parte de ellos, y no ocurre sólo con mis abuelos. Tengo la oportunidad de trabajar en grupos de tercera edad, de los cuales rescato millones de enseñanzas. En dichos grupos pude desarrollar y apreciar muchas mejoras en relación a su estado físico y su salud en general”, agrega.

¿Por qué es importante realizar actividad para los abuelos? “La actividad física en la tercera edad cumple un rol central: disminuye el riesgo de enfermedades cardiovasculares, permite el incremento de la flexibilidad y la movilidad articular, ayudando a prevenir enfermedades como artrosis, artritis y fracturas (tan riesgosas en las personas mayores). Siempre intento que las actividades sean lúdicas y dinámicas, para que ellos puedan mejorar la interacción social, que con los años se va desgastando, y también realizamos actividades de coordinación y ejercicios funcionales, para evitar los tropiezos y caídas que a esa edad son muy comunes. Con el ejercicio también logramos que se mejore la calidad de los huesos, la fuerza muscular, el sistema inmunológico y la eficacia cardiorrespiratoria”.

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“Por todo esto, resulta muy importante seguir realizando actividad física, para poder tener mejoras fisiológicas. Además, entre cada ejercicio y cada serie, se van generando muchas charlas que me nutren como persona y me dejan millones de enseñanzas. Estar ahí, viéndolos jugar con pelotas o haciendo ejercicios en la escalera de coordinación y por sobre todo reírse, es suficiente para sentir que soy un privilegiado y que tengo una profesión hermosa: ayudar a otros a sentirse mejor, a mejorar su calidad de vida, a recuperar el juego y las sonrisas, mientras me enseñan muchas cosas de la vida, me llenan el alma y me hacen feliz”, explica Milton.