Qué mala suerte la de Mariano Mastromarino.

En el 2014, cuando había logrado superar al keniata a pocos kilómetros del final, desde un auto quisieron sacarlo del circuito por confundirlo con un intruso. El Colo terminó convirtiéndose en el primer argentino en diez años en ganar la maratón de Buenos Aires.

En el 2016, después de la medalla de bronce en los Panamericanos de Toronto, después de los Juegos Olímpicos de Río, tampoco tuvo buena fortuna. Decidió, junto con Luis Molina, participar de la maratón de la gran ciudad, pero esta vez como liebre, acompañando a Javier Carriqueo y Miguel Bárzola para ayudarlos a buscar su marca mundialista. Pero en el kilómetro 25, cuando el trabajo de ambos estaba terminado y salieron del recorrido, quedaron varados en Puerto Madero, sin nadie que los fuera a buscar. Debieron pedir plata prestada para tomarse un taxi y volver al arco de llegada, donde estaban sus pertenencias.

Mastromarino cruza el arco con la cinta baja. Campeón Argentino de 21k.

Año 2017. Medio maratón de Buenos Aires. Una larga lista de elites donde están los infaltables keniatas entre peruanos, brasileños y ecuatorianos que llegaron a competir. También una larguísima nómina de atletas argentinos que decidieron competir en el Campeonato Argentino de Medio Maratón, cla sificatorio para el Mundial de la distancia en Valencia.

Quien puntea la carrera es nada menos que un keniata. Va sólo por la autopista, acompañado de un par de motos. Allá a lo lejos se ve a uno de sus coterráneos, lejos de alcanzarlo. Paul Kipchumba Lonyangata mira el reloj un par de veces, hasta se da vuelta para ver si alguien lo sigue. Llega solo en 1h01m28. Un minuto después llega el segundo y 45 segundos después se completa el podio de la carrera. Falta la llegada del primer argentino, el que se consagrará campeón nacional.

Dos peruanos que vienen sacándose chispas llegan después de los africanos. Atrás se lo ve a Mariano, el Colo, al que toda la gente saluda y le grita. Viene a un paso controlado porque Miguel Bárzola, que lo sigue detrás, aún está lejos y, además, su victoria ya está consumada. Las promotoras levantan la cinta pero enseguida la bajan y la sacan. Mastromarino, el nuevo Campeón Argentino y Clasificado para ir a Valencia en el 2018, no corta cinta de llegada. Se escucha su grito ahogado, un Vamossss perdido, mientras en el sector hay gente dando vueltas que parece no verlo. El apaga el reloj, que marcó 1h04m43. El único que va directo a buscarlo es Antonio Silio, el recordman nacional, que de esto debe saber bastante. Qué bueno que Antonio sí lo fue a saludar. Le da la bandera argentina para que se ponga en los hombros al mismo tiempo que Bárzola, olímpico 2012, cruza la meta y se consagra subcampeón. Recién ahí alguien se acerca con las medallas y parecen percatarse de que la carrera se no se terminaba con la llegada de los tres keniatas. Había un título nacional en juego.

Mariano igual sonríe. Con todas las cosas que le pasan siempre corriendo en Buenos Aires, esta seguramente será una anécdota más.

 

Claudia Villapun