Sin dudas el 2015 será recordado por todos los apasionados por el atletismo. No solo por los logros deportivos de figuras como Usain Bolt, Wayde van Niekerk, Mohamed Farah, Shelly Ann Fraser Pryce; Genzebe Dibaba o Dafne Schiepers sino también por la exposición mediática de la IAAF en relación al doping.
Ahora es el turno de  Nick Davies, actual brazo derecho del presidente de la Federación Internacional de Atletismo (IAAF) Sebastian Coe, quien presentó su dimisión este martes por la noche tras las informaciones que le relacionaban con el escándalo relacionado al dopaje que afecta a la organización.
El lunes 21, el prestigioso diario francés Le Monde publicó que Davies trató de impedir la revelación de casos de dopaje en el atletismo ruso hasta después de la celebración del Mundial de 2012, disputado en Moscú.

“He decidido dimitir de mi cargo en la IAAF hasta que el Comité de Ética sea capaz de revisar el caso y decidir si soy responsable de violar el Código Ético de la IAAF”, declaró Davies, vicesecretario general adjunto, en un comunicado difundido por la federación.

El lunes, el diario Le Monde y  el canal de la televisión británica BBC publicaron que Davies, en ese momento secretario general de la IAAF, envió un mail con un plan para mantener ocultos los nombres de los atletas rusos dopados hasta la conclusión del campeonato mundial.

Davies habría enviado ese correo a Papa Massata Diack, que trabajaba en la  Federación Internacional de Atletismo como consultor de márketing y que es hijo del ex presidente del máximo órgano rector del atletismo, Lamine Diack.

Lamine Diack, de 82 años y 15 como presidente de la IAAF, fue sustituido por Coe en agosto y después dimitió como miembro del Comité Olímpico Internacional (COI) el pasado mes de noviembre, cuando la justicia francesa le acusó de cobrar dinero ruso a cambio de hacer la vista gorda con casos de dopaje de atletas de esa nacionalidad.

En el mail, enviado pocas semanas antes de la cita moscovita, Davies escribió que necesitaba sentarse con los responsables de la lucha antidopaje para mantener a los “muertos rusos en el armario”.

“Si los culpables no compiten, podemos esperar a la conclusión del evento para anunciarlos”, escribió Davies.

En una respuesta a Le Monde, Davies aseguró que “ningún plan se llevó a cabo como consecuencia de ese correo y no hay ninguna posibilidad de una estrategia o plan que pueda interferir en el proceso antidopaje”.