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La eritropoyetina es una  hormona producida por el riñón, cuya función es mantener constante la concentración de glóbulos rojos en la sangre. Normalmente, los glóbulos rojos se forman y se destruyen a la misma velocidad. No obstante, si el riñón percibe un descenso en la circulación de glóbulos rojos, libera EPO con el fin de estimular la producción de glóbulos rojos en la médula ósea.

¿Cuál es la utilidad terapéutica de la EPO?

La eritropoyetina comenzó a sintetizarse en laboratorios en la década de los 80 con fines terapéuticos. Está indicada en pacientes con anemias graves, que pueden estar causadas por insuficiencias renales o procesos tumorales, con el fin de inducir un aumento de la concentración de glóbulos rojos.

¿Qué efectos tiene el dopaje con EPO?

Los glóbulos rojos son los encargados de transportar el 99 por ciento del oxígeno en la sangre. Al recibir inyecciones de EPO sintética, el deportista aumenta su concentración de glóbulos rojos, con lo que los músculos pueden recibir más oxígeno a partir de la misma cantidad de sangre, con lo que trabajan de forma más eficaz y se retrasa la aparición de la fatiga. Por ello, los deportistas que practican pruebas de resistencia como el ciclismo, el maratón o la marcha atlética son los que más se podrían beneficiar del consumo de esta sustancia.

¿Cómo se puede detectar el dopaje con EPO?

Hasta el año 2000, no existían métodos que permitieran detectar si un deportista había recibido inyecciones de EPO para incrementar su rendimiento. Sin embargo, se utilizaba como medida de control el hematocrito o concentración de glóbulos rojos en la sangre. En condiciones normales, el hematocrito de un deportista se sitúa entre el 42 y el 45 por ciento, pero tras recibir la EPO puede aumentar hasta el 60 por ciento.

La Unión Ciclista Internacional estableció que con valores de hematocrito superiores al 50 por ciento los ciclistas debían abandonar la competición pero no se les sancionaba ya que de este modo no se puede probar la utilización de EPO sintética. Existen otras circunstancias, como el entrenamiento en altura, que también pueden elevar las cifras de hematocrito.

No obstante, un grupo de investigadores del un grupo de científicos de Laboratorio Nacional Antidopaje de Francia desarrolló un nuevo método que permitía detectar a través de un análisis de sangre y otro de orina si el atleta ha recibido inyecciones de EPO. Este medio de control ha sido adoptado por la Unión Ciclista Internacional (UCI).

¿Qué riesgos implica el dopaje con EPO?

Si el nivel de hematocrito se sitúa entre el 40 y 45 por ciento, la sangre fluye correctamente por los vasos sanguíneos. Sin embargo, al aumentar a cifras comprendidas entre el 50 y el 60 por ciento aumenta el riesgo de que se desencadenen problemas como trombosis, obstrucciones de arterias coronarias, accidentes cerebrovasculares e hipertensión.