Una caída en el kilómetro 21. Un hombro dislocado. Un cabestrillo armado entre la mochila y unas vendas. Unos 139 kilómetros más así. Y ganar la carrera, por cuarta vez. No hay otro que pudiera, sólo Kilian Jornet. Se agacha y besa la roca en Colorado, Estados Unidos, con cara de agotado pero feliz.  Fueron 24 horas y 32 minutos su tiempo oficial para un recorrido de 1o0 millas con más de 20.000 metros de desnivel acumulado.

“Estoy muy contento con la victoria. No pensaba que pudiera terminar porque el hombro me dolía bastante, pero finalmente he ido avanzando y he podido llegar a meta. Aparte de eso, las sensaciones han sido muy buenas durante el recorrido, aunque ha sido una prueba muy dura con una bonita batalla junto a grandes corredores”, dijo el atleta al finalizar, donde le agradeció tanto a corredores, colaboradores, organizadores y quienes lo apoyaron en todo el recorrido.

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PH Salomon / Jordi Saragossa

Jornet había llegado a Colorado luego de consagrarse hace apenas dos semanas en el Marathon du Mont Blanc, realizado en Chamonix. Y luego de haber ascendido dos veces el Everest en una semana, durante el mes de mayo.

La mítica Hardrock se disputa por la cordillera de montañas de San Juan, con hasta 13 pasos en altura en picos de más de 3.700 metros. El mal clima en el que se corrió la carrera (lluvias y granizo), hizo que sufriera una caída en el kilómetro 21 cuando bajaba por la nieve, lo que provocó que se dislocara el hombro, que luego se recolocó él mismo, ya que esa lesión no era algo nuevo para él.

Luego de acomodarle el brazo en un cabestrillo formado por las vendas y la mochila, el catalán siguió su camino, aunque no sin sentir dolor, que según contó “fue aumentando paulatinamente”.

Además de batallar contra su dolor, también tuvo que hacerlo con sus competidores, claro. Hasta la caída, estaba en la punta de la carrera con su compañero de equipo Iker Karrera. Luego de dejarlo atrás, se puso líder junto al americano Joe Grant, que luego fue reemplazado en ese lugar por Mike Foot. Con Jornet llegaron juntos al kilómetro 150 donde el corredor de Sabadell hizo su último esfuerzo y se quedó con la carrera.

“Las sensaciones han sido buenas a pesar de la lesión. La batalla con Mike y Joe ha sido muy intensa y eso es siempre lo que me gusta de estas carreras”, dijo Kilian, quien ahora se irá a Suiza para competir en otro clásico: la Sierre Zinal.