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Es una mañana calurosa en Río de Janeiro. Antes de largar, un rato antes de las 9.30, se sabe que habrá sonrisas y habrá decepciones, como en cada carrera. Están las que pelearon por una medalla, allá en el pelotón de adelante, hablando otro idioma -y no por su nacionalidad- y las que buscaron completar los 42k. Son imágenes contrapuestas, como lo que ocurrió con las argentinas. Por un lado la felicidad de Rosa Godoy, quien llegó a la meta. Viviana Chávez que, con un tiempo lejos de lo que puede dar, también finalizó. Y la tristeza de la marplatense María de los Angeles Peralta, en su segundo y último Juego Olímpico, quien tuvo que abandonar en el kilómetro 19 por una lesión que arrastraba de sus últimos días de preparación en Colombia. Llantos de alegría, emoción y dolor, por partes iguales.

Godoy y Chávez, adentro.

Rosa Godoy hizo su preparación en Chilecito, La Rioja y luego de pasar varios días en Fortaleza, viajó a Río. Corrió los primeros kilómetros con Marita, hasta que comenzó a tomar distancia, ya que a la marplatense le costó seguirle el ritmo. Terminó siendo la mejor argentina: terminó en el puesto 110, con un tiempo de 2h52m31, a 28m27 de la primera, Jemima Sumgong.

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Vivi Chávez al finalizar la carrera.

Viviana Chávez, por su parte, realizó una fuerte preparación en Ifrane, Marruecos, para recalar luego en San Pablo y llegar hace apenas unos días a la Villa, ubicada en Barra de Tijuca. La sanjuanina se mantuvo siempre a algunos metros de las compatriotas, sintió la humedad y el calor de Río y, en tu tercera maratón, logró un tiempo de 3h03m23, quedando en el puesto 125, a 39m19 de la ganadora. En total, las finishers fueron 133, aunque las que largaron fueron 157.

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Peralta y Godoy, juntas.

El dolor de Marita.

“Me lesioné en Colombia. Hice un fondo y quedó sentido mi tobillo. Los últimos ocho días no pude correr. No lo quise hacer público porque quería intentar, correr la maratón, me lo gané. No he sufrido lesiones en mi carrera, pero llegó ahora. Sabía que podía pasar esto. Hasta el kilómetro 19 fui y después no podía pisar”, dijo Peralta, de 38 años, tras la carrera. La marplatense, que tuvo su última chance olímpica, se había entrenado en Paipa, Colombia, junto con Mariano Mastromarino, Belén Casetta y Luis Molina, acompañados por Leonardo Malgor, quien también se mostró abatido tras el abandono de su pupila en su segundo Juego (había corrido en Londres 2012). “Estoy muy triste, quería que lo sepan, no me gusta verlos sufrir en competencia, ellos han dejado todo entrenando, no era el final Olímpico que ella merecía…”, escribió el entrenador. Una pena por Marita.