Hubo que esperar bastante más que los 110 días anunciados en el inicio de la obra, que fue en septiembre de 2016. Durante casi un año la pista de atletismo del Parque Chacabuco, ubicado en el barrio homónimo en el Sur de la Ciudad de Buenos Aires, estuvo cerrada al público. Este lunes 19 de diciembre se abrió nuevamente pero con un aspecto totalmente renovado, convirtiéndose en la primera pista sintética de uso público y totalmente gratuita. La misma se puede utilizar todos los días de 6 a 23 horas.

 

En la reapertura, que no fue reinauguración ya que se hará más adelante con la presencia de las autoridades de GCBA, estuvieron presentes los miembros de la Federación Atlética Metropolitana (FAM), representantes del Gobierno porteño, entrenadores y vecinos. Juntos dieron una primera vuelta inaugural sobre el suelo de color azul. “Ahora hay que llenarla, cuánta más gente la use obligará a que se replantée la posibilidad de hacer otra pista igual en la Ciudad”, dijo Marcelo Battaglia, vice de la FAM.

La pista contará con personal del GCBA hasta las 19 horas y una garita de seguridad con un vigilador durante todo el día, que se encuentra sobre avenida Asamblea, donde está ubicada la única entrada. Entre ellos y la gente la idea es que se puedan respetar las reglas básicas de convivencia de la pista, como por ejemplo la prohibición del ingreso con bicicletas, rollers, patinetas, carritos de bebé. Tampoco se pueden realizar juegos con pelota en el interior de la pista, que será utilizado exclusivamente para lanzamientos y saltos. Los running teams deberán armar sus espacios fuera de la pista y sólo ingresar cuando se deba utilizar para correr. Tampoco se puede comer, fumar ni ingresar con calzado inadecuado ni mascotas.

La pista de solado sintético ahora cuenta además con 14 torres de iluminación LED, que permitirán su utilización hasta la hora de cierre. El bebedero más cercano está cerca de la calesita, a pocos metros, ya que el que estaba cerca de la pista quedó clausurado. Los baños se encuentran en el Polideportivo.

“Hay que aclarar que esta es una primera etapa, todavía quedan cosas para hacer. Resta realizar el foso para las carreras con obstáculos”, reconoció Battaglia, entusiasmado por la inauguración. Son varias las mejoras que están en análisis como la colocación de lockers de uso diario para dejar las cosas, baños y bebederos, y demás cuestiones. “Estamos abiertos a escuchar ideas. A medida que se utilice la pista surgirán ideas que las podremos analizar y aplicar”, dijo Julio Antista, ex presidente de la FAM.

 

El poder de los vecinos

La pista, junto con el centro de deportes, comenzó a funcionar en 1958, y vivió su momento de esplendor en 1967 con la realización del Sudamericano. En los 80, con la construcción de la autopista, el Parque y el barrio quedaron partidos a la mitad.

 

Nada de lo que ocurrió en esa pista podría haber sucedido sin los vecinos y usuarios de la pista que, una vez más, evitaron que siguiera sufriendo. En 2008, fue la gente del barrio la que impidió que se continuaran con los trabajos de AUSA, que en el medio del Parque iban a ubicar una bajada de la autopista 25 de Mayo. El GCBA frenó todo y prometió volver atrás con los destrozos. Fueron cinco meses de protestas.

 

En el 2010, con algunos arreglos básicos, la pista se reabrió. Pero se realizaron muy pocos mantenimientos desde entonces. Su piso de conchilla (que alguna vez fue de carbonilla y luego de leca) tenía desniveles, se inundaba fácilmente por algunos problemas en su drenaje y era utilizada para jugar al fútbol, para las prácticas del Profesorado de Educación Física Dickens (que está dentro del predio del parque), para actos escolares y diversos eventos del Gobierno de la Ciudad.

En 2015 dos eventos despertaron nuevamente a los vecinos: la colocación de una cancha de rugby dentro del espacio interno de la pista (pese a estar prohibido) y luego la realización de un evento de la comunidad coreana avalado por el GCBA. Ese día ingresaron camiones, se colocó un escenario y la pista quedó en pésimas condiciones. Las múltiples denuncias, con fotos y videos, subidas a las redes obligaron a tomar cartas en el asunto y al compromiso de mejorar su estado.

Fueron casi 11 meses de obra, con los vecinos haciendo fuerza para que el proyecto no se abandonara. Reuniones de la Comisión que se creó para tal fin con representantes de la Comuna 7, del Gobierno Porteño, pasando por infraestructura, espacios públicos y llegando hasta el Secretario de Deportes Luis Lobo.

“Hace dos años montaron un escenario, y destrozaron el lugar, fue como si me hundieran un puñal en el pecho. Ahí lo que ya venía empezando a moverse tomó más fuerza. Reuniones con el regente del polideportivo, con el presidente de la comuna, en Legislatura. El grupo de whatsapp se creó con el nombre “Vamos por el tartan”. Y finalmente se logró meter presión para que se decidiera hacer la obra de puesta en valor”, compartió Mariano -conocido en el barrio como Caballo Blanco- uno de los vecinos más activos que anduvo de acá para allá entre reuniones y llamados. Y fueron muchos los que se le sumaron activamente para no permitir que la promesa quedara en la nada.

Hoy la pista -llamada Noemí Simonetto en homenaje a la gran atleta argentina- es una realidad. Todos, ahora, tienen la responsabilidad de cuidarla. Y la obligación de disfrutarla.

Una pista más

Hace apenas unos días, en Lomas de Zamora se reinauguró la pista del predio ubicado en Molina Arrotea y Las Lilas. Se trata de la primera pista sintética en toda la zona Sur de la Provincia de Buenos Aires. La misma reemplaza a la anterior de conchilla, que tenía más de 50 años.

 

La pista es de material sintético de última generación, está certificada para competencias internacionales y estará abierta de manera gratuita a deportistas profesionales y vecinos.