Es mucha la gente que en época invernal decide dejar de correr, al menos al aire libre, porque no quiere sufrir del frío. Pero la clave no está en dejar de hacer actividad física, sino en elegir los implementos adecuados para que las bajas temperaturas no sean un impedimento a la hora de entrenar. La cantidad de ropa correcta, el tipo de indumentaria adecuada y la atención del pre y el post pueden ser claves para no sufrir el frío y las consecuencias posteriores.

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Gabriela Castillo en pleno entrenamiento con su equipo.

Gabriela Castillo, entrenadora de The North Face Running Club y atleta de montaña; y Sebastián Painceira, responsable de W.L.Gore & Associates, explican qué es lo mejor para estas épocas: “Siempre sugiero que para entrenar durante los días más fríos del año hay que vestirse con la indumentaria justa o en capas para ir quitando prendas luego de la entrada en calor”, explica Gabriela.

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Si las temperaturas son muy bajas, lo recomendable es recurrir a 3 capas, comúnmente conocido como “vestirse como una cebolla”.

* La primera capa debe ser una remera o camiseta de mangas largas muy respirable. Si es de características térmicas mejor, con el fin único de aislarnos del frío.” La función de esta primera capa es que, cuando transpires durante el entrenamiento, la humedad se evapore rápidamente y no moje la piel. La clave es usar siempre materiales sintéticos como poliéster o polipropileno. NO USAR ALGODÓN EN LA CAPA CERCANA A LA PIEL. ¿Por qué? Porque el algodón, al ser una fibra natural, absorbe completamente la humedad del cuerpo y demora mucho en secarse”, destaca Painceira.

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* “La segunda capa debe tener las mismas características que la primera en cuanto a su respirabilidad, pero debería retener el calor en la zona del pecho. Lo ideal y más confortable es una prenda tipo chaleco, sin mangas (o con mangas muy livianas que permitan acompañar el braceo y eviten que los brazos y los hombros se sientan pesados”. 

Esta segunda capa debe frenar el efecto del viento. “Por eso recomendamos nuestra membrana WINDSTOPPER®, que es 100% cortaviento y muy respirable, óptima para la práctica de deportes de alta demanda aeróbica”.

La comparación directa con otros materiales respirables muestra que la frecuencia cardíaca de los deportistas que utilizan estas prendas es, en la fase de esfuerzo, hasta 8 pulsaciones por minuto menor que al utilizar prendas con una menor capacidad respirable y corta-viento. En un estudio realizado entre ciclistas que utilizaron estas prendas versus otro grupo, se reflejó en un menor agotamiento de los ciclistas durante la fase de prueba. Se sintieron más frescos y alcanzaron así una mayor velocidad media.

“En caso de que hiciera muchísimo frío se puede reforzar con una tercera capa, una campera rompevientos liviana que frene el viento y permita evaporar la transpiración. Para los días de lluvia  la tercera capa sería una campera impermeable y respirable a la vez. Si la prenda no es respirable directamente no conviene usar esta capa, porque el sudor se condensa en el interior de la campera y moja más que la lluvia”, advierte Castillo.

La capa exterior es el “caparazón”, se conoce comúnmente como outerwear. Cubre y protege las demás capas. Debe ser impermeable para proteger de la lluvia, respirable para dejar escapar la humedad del cuerpo, y cortaviento. “Para esta capa, recomendamos camperas con nuestra membrana GORE-TEX®, cuyas propiedades son 100% impermeabilidad, respirabilidad y corta viento”, aclara Painceira. Las principales marcas de indumentaria deportiva para el aire libre la incluyen entre sus opciones (The North Face, Ansilta, Adidas, Salomon, Patagonia, Marmot, entre otras).

“Con respecto a manos y cabeza, lo ideal es gorrito y guantes para retener el calor del cuerpo. Un punto clave es que la indumentaria en líneas generales tiene que ser lo mas liviana y comprimible posible, para poder transportarla en un uno de los bolsillos de la misma prenda o ponerla en una mochila de hidratación. Muchos atletas optan por shorts o calzas cortas durante todo el año. Lo importante es mantener el calor en la zona media del cuerpo”, finaliza Castillo.