De un tiempo a esta parte, se fue convirtiendo en furor. Los resultados deportivos, en pista y calle, atrajeron no sólo a los nuevos sponsors sino también la acercaron a la gente. Aunque no se destaque especialmente por su altura, es muy difícil que en una Expo o en una carrera nadie se acerque a saludarla. Ella misma reconoce la cantidad de mensajes que recibió antes de su participación en la Miami Half Marathon, el pasado fin de semana, en la que consiguió un valiosísimo segundo puesto, con 1h19m07. Su rostro sonriente en la largada recorrió todas las redes sociales y fueron muchos los que se bajaron la app de la carrera o estuvieron atentos a las noticias para saber cómo le había ido. Mariela Ortiz acaparó la atención del mundo runner un domingo por la mañana. ¿Por qué?

Foto: Fernando Díaz Sánchez

Foto: Fernando Díaz Sánchez

Si hay algo que parece tener Mariela es la capacidad de nunca perder la sonrisa. Ni aún cuando en la Nike Women Victory finalizó en el cuarto lugar y se fue más preocupada por la salud de su nena, que no la había dejado dormir en toda la noche por la fiebre, que por el resultado. Tiene esa naturalidad que la hace sentir cercana a todos, la calidez de aquellos que no pierden el eje ni cuanto más alto han podido subir. Quizá porque es madre y corredora (y también profesora de historia, aunque hace algunos años que no ejerce) y las mujeres que están en su misma condición se sienten representadas por su esfuerzo, por los malabares que debe hacer para entrenar y el tiempo que debe sacrificar para poder cumplir con ambos roles. Porque quienes hace tiempo que corren en Buenos Aires la han visto una, dos, muchas veces, ganando y también cuando no le tocó esa suerte. Porque es una atleta que se construyó paso a paso y que se encontró con el running casi de casualidad, cuando estaba pisando sus 30 años. Y así y todo consiguió cosas como un subcampeonato nacional en los 10.000 metros, un campeonato metropolitano de Cross y medio maratón, un segundo lugar la Media Maratón de Buenos Aires, entre otras tantas carreras de calle, un tercer lugar en la Princess Half Marathon en Disney (aunque en tiempo neto hubiese ganado la carrera) y ahora esta experiencia en Miami. Porque ya no es una nena y eso más que desalentarla le da la experiencia para decidir ahora, a sus jóvenes 41, a saltar a la maratón, esa distancia que respeta tanto. “Yo los admiro a quienes pueden correr tanto tiempo seguido”, se le escuchó decir infinidad de veces. Ahora ella será quien estará de ese lado, en Rotterdam, el próximo 9 de abril.

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Foto: Fernando Díaz Sánchez

“No quiero contarles ahora nada de la carrera… Sólo quiero que esta foto sea mi humilde regalo a todos los estuvieron estos días dándome muestras de mucho cariño. Quiero que mi medalla sea un poquito de cada uno de ustedes”, fue el primer posteo de Mariela tras el segundo puesto. La carrera fue ganada por Krystalanne Curwood, de Denver, en 1h18m48. “Odio la lluvia y odio el frío, pero amo Miami”, le dijo Mariela al Miami Herald una vez que finalizó la carrera. Como en aquella Nike Women Victory Tour, otra vez tuvo que desafiar a las bajas temperaturas. Ya llegará el día en el que salga el sol para ella.

 

Entre los hombres, el ganador fue el keniano Panuel Mkungo, con 1h04m11 (segundo mejor tiempo del circuito) Luego llegó Ethan Clary, en 1h09m58. A las seis de la mañana del domingo, con 15 grados de temperatura, también largó la 15° edición de la maratón, que tuvo a Christopher Zablocki como ganador, en 2h18m15s. Entre las mujeres, la ganadora fue la etíope Marta Ayela, en 2h40m51.

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