Lanzarse a la montaña es un desafío al que cada vez más corredores se animan. Pasar del asfalto al cross o directamente al trail es un salto en el que hay que tener en cuenta varios factores para que una experiencia sea satisfactoria y deje siempre ganas de algo más, y no todo lo contrario. El calzado, la ropa, el tipo de terreno y la distancia son cuestiones a valorar a la hora del bautismo. Y aunque hay carreras para todos los gustos, el K15 en Villa La Angostura es una prueba que reúne varias condiciones para que el primer paso sea completamente positivo.

Pero, además, se trata de una carrera ideal para esos corredores de experiencia que buscan un circuito corto y explosivo, con el valor agregado de subir hasta un cerro, algo que no ocurre en carreras de pocos kilómetros. Los fanáticos de las medias maratones de montaña encuentran en el K15 una excusa para subir un poco más las pulsaciones.

En sus comienzos, se trataba de una prueba de 10k. Y luego, sumando 5.000 metros más a su recorrido y hasta el año 2012, el K15 se realizaba en la misma jornada que el K42 Adventure Marathon, pero sin clasificación y con un objetivo meramente participativo, con la idea de que los participantes pudieran conocer el terreno realizando un recorrido más corto para -más adelante- animarse a probar suerte con el K42. Sin embargo, a partir de la edición 2013 se decidió que la prueba tomara entidad propia, realizándose el día viernes y no el sábado, con largada y llegada, remera identificatoria, medalla diferenciada y clasificación y premiación por categorías. Y cada año fue logrando su propia identidad, dejando de ser sólo la hermana menor del K42, ya que muchos corredores la eligen por su circuito rápido pero desafiante y con paisajes únicos, algo que no todas las carreras cortas pueden brindar.

Este año, el K15 también formó parte de lo que fue el Campeonato Sudamericano, lo que además le dio un gran nivel de corredores y jerarquizó aún más la prueba, lo que quedó evidenciado en los tiempos: el peruano Richar Calizaya Mamani logró bajar en diez minutos el tiempo del 2016, cruzando el arco en 1h06m38. Y no sólo el ganador lo hizo: los primeros diez participantes, entre ellos tres argentinos, hicieron un tiempo menos que en la última edición.

Entre las mujeres, la diferencia fue aún mayor: la ganadora Elizabeth Serrano Soria, también de Perú, hizo un tiempo de 1h22m44s, bajando la marca del año anterior en casi 12 minutos. En los equipos argentinos tanto en hombres como en mujeres hubo varios especialistas en 21k.

Si bien aún resta confirmación de la IAAF, es casi un hecho que -en su proyecto de unificación- para el 2019, cuando el K42 Adventure Marathon sea la sede del Campeonato Mundial de la WMRA (World Mountain Running Association) también el K15 forme parte de la competencia en su versión de distancia corta. Lo que le daría otro salto de calidad a la carrera.

La prueba comienza se realiza el día viernes, con horario de largada a las 14 horas, desde la Plaza de los Pioneros, mismo lugar en el que los corredores finalizan la prueba. El circuito avanza por Avenida Arrayanes, dobla en Boulevard Pascotto para abandonar el asfalto -que dura apenas unas cuadras- y comenzar a subir. Luego de el cruce del Arroyo Las Piedritas, comienza el sendero al Cajón Negro, para llegar al Mirador del Belvedere subiendo hasta los 1399 metros sobre el nivel del mar. El descenso es rápido, sobre un camino con ondulaciones hasta volver a la avenida y retomar hacia el arco.

En el 2017, fueron casi 700 corredores quienes dijeron presente en el arco de largada. Experimentados y debutantes, todos disfrutaron de la belleza y la exigencia del cerro Belvedere.