No tenemos que limitarnos con los imposibles, debemos soñarlo y probarlo y ver hasta dónde podemos llegar”.

Claro que quien lo dice es nada menos que Kilian Jornet en su cuarto libro, bajo el título -justamente- Nada es imposible. 

El primero, Correr o Morir (pese al nombre es un libro interesante para conocer un poco su historia) fue editado en el 2011 y relata justamente sus inicios y sus primeras aventuras. En el 2013 publicó La frontera invisible, en el 2017 llegó Summits of my life (Cumbres de mi vida) y también, a fines del año pasado, salió Nada es Imposible.

Kilian Jornet presenta su nuevo libro “Nada es imposible”.

En este nuevo libro, Kilian cuenta de una manera extremadamente honesta su forma de vivir los entrenamientos, los retos de alta montaña, los cientos de carreras, sus desafíos, experiencias, compañeros de viaje. Reflexiones y pensamientos del mejor corredor de montaña, luego de un año en el que atravesó lesiones y hasta la picadura de una abeja que lo hizo abandonar. Ese tiempo con el que contó fue el que aprovechó para terminar esta nueva publicación.

“No me gusta perder el tiempo, me gusta estar activo y, si puedo, aprovecho cualquier segundo para apuntarme cosas, hacer notas de voz e ir recogiendo el material para el libro. Este último año, al estar unos meses lesionado, he tenido tiempo para dar un empujón final al libro”, comentó.

A la espera de la llegada de su primer hijo junto con Emelie Frosberg, Jornet sigue con la mente puesta en correr: “Siento la necesidad de subir montañas para vivir, aun sabiendo que pongo en riesgo mi vida. No consigo evitar que este impulso guíe mis decisiones con más fuerza que la razón o el amor”, agrega.

“Lo que me enamora de ir rápido por la montaña es la sinergia que se crea entre el movimiento del cuerpo y las formas de la naturaleza, sentirme desnudo e ínfimo, sin cadenas. Me aporta libertad y conexión, algo que no consigo encontrar si voy a la montaña de cualquier otra manera. Al mismo tiempo, a la hora de tomar determinadas decisiones, crea una línea muy fina entre la aceptación consciente de ciertos riesgos y la estupidez. Y puedo decir que alguna vez he traspasado esa línea”, dice en uno de los pasajes.

El gran protagonista del libro es el Everest, aunque también dedica un capítulo a los más de 500 dorsales que alguna vez ha usado, mencionando entre ellos a carreras como Zegama, UTMB, Hardrock, Sierre-Zinal o Pierra Menta.

 

En este link se pueden leer algunas páginas del libro: Nada es Imposible