Una primera etapa con sol y sin nubes. Una segunda etapa con lluvia y barro. La novena edición del Cruce Tandilia fue dos carreras en una. O tres, si se cuenta que el viernes arrancó con la Tandil Vertical, que en su tercera edición duplicó la cantidad de participantes que se animaron a los 314 escalones hacia el Castillo Morisco.

La primera largada, el sábado 12, fue con el cielo completamente despejado, un cielo bien de enero y bastante calor. Desde la pista de atletismo del polideportivo largaron las modalidades por etapas. Tanto los 21k, 42k y los 60k, individual y por equipos, con las categorías más particulares de todo el trail: padre/hij@ y Matrimonio, que compiten en la distancia de 21 kilómetros.

La segunda largada sumó además a los corredores de 10k y a la primera camada de corredores de 5k, distancia que se sumó para este 2019 y que tuvo la nada despreciable cifra de casi 60 competidores, en muchos casos aquellos que decidieron iniciarse en esta actividad junto con otros que buscaron probar un poco de velocidad en las sierras. En total, unos 1.800 participantes cruzaron el arco de este Cruce Tandilia. El domingo amaneció con lluvias intensas que se convirtieron en tenue llovizna cerca de las 8 de la mañana.

Para los corredores en etapas, el clima les brindó la posibilidad de vivir dos carreras en una: un segundo día con barro, bajadas que se hicieron toboganes, patinadas y un calor que no amainó ni siquiera con la lluvia. Para cuando comenzaron a arribar los corredores a la meta ya no quedaban rastros del agua y se pudo disfrutar de una premiación con humedad pero sin lluvia.

En este noveno año de la carrera, que comenzó en 2009 con apenas 400 inscriptos y un campamento obligatorio y que en apenas un año duplicó la cantidad de personas que se entusiasmaron con la idea de correr en las sierras de Tandil, todo funcionó a la perfección. Los cortes de calle, la hidratación, la comida (al llegar los corredores contaron con una fresca ensalada con arroz, helado y cerveza Tandilia). Este año, en el área de llegada se sumó una gran carpa para que los corredores pudieran disfrutar del descanso, además de las clásicas piletas con hielo para recuperar las piernas que cada año son furor. Durante el recorrido también se ofreció la clásica picada tandilense, además de las esponjas para mojarse (especialmente el sábado).

Fue un fin de semana de lujo para todo Tandil, que disfrutó de un excelente fin de semana de aventura y trail running, a pocos kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires. Sin embargo, también hubo corredores que llegaron desde diferentes puntos del país: Tierra del Fuego, Buenos Aires, Catamarca, Córdoba, Jujuy, San Juan, Mendoza, Santa Fe, Entre Ríos, Misiones, Corrientes, Chubut, Neuquén, La Rioja, Salta y Tucumán, además de presencias de Costa Rica, Perú y Brasil.

También participaron nada menos que 10 competidores no videntes, quienes completaron la carrera con sus respectivas guías.

El domingo también fue tiempo para los chicos: a las 13 largó el Mini Cruce, que le permitió a los más chicos también disfrutar de una jornada de running.

Ganadores:
60k: Miguel Cuyapán 4.53.33 y Virginia Oliveri 6.01.20.
42k: Nahuel Luengo 3.02.38 y Fernanda Martínez 3.35.28.
21k: Joaquín Quero 1.38.38 y María de los Angeles Pereyra 1.51.55.
10k: Chiara Mainetti (ganadora de la prueba general) 51.37 y Maximiliano Guerra 54.07.
5k: Rodrigo Chiacchio 22.35 y Micaela Cena 32.37.
Vertical: Marcelo Del Collado 1.39.3 y Vanesa Ernaga 2.12.2