Con la llegada del calor, comienza la época más fuerte de carreras de montaña en todo el país, especialmente en la Patagonia argentina. Son muchos los corredores que disfrutan de los cerros, sierras, costas y cumbres en cada uno de los eventos que se organizan y lamentablemente -y pese a las incontables sugerencias de organizadores y lugareños- son muchos también los que suelen dejar rastros de su paso por cada lugar. ¿Cómo? Dejando a su paso envoltorios, botellas, tapitas, papel higiénico, restos de frutas (sí, no importa si se degrada más rápido, es basura), bolsas y todo tipo de elemento descartable, sin tomar conciencia de la contaminación que genera. Y que, además, a diferencia de la calle donde pasa el recolector de basura, nadie levantará sus deshechos.

Montañas y Costas Limpias CAB

En Tandil, los organizadores sumaron al kit un bolsillo porta basura, que fácilmemte puede colocarse en cintos o mochilas, no pesa, y sirve para colocar los residuos que se va acumulando en la carrera, y de esta manera no entran en contacto con la ropa (en especial, los sachets de geles o bolsas de gomitas, que una vez utilizadas quedan pegoteadas).

 

Otros organizadores han prohibido llevar durante el recorrido cualquier objeto que pudiese ser descartado en el camino: así, intentaron obligar a los corredores a través de una penalización a no llevar geles (debían descargar el contenido en botellas especiales) y a cargar con las barras de cereal, energizantes, turrones, maní y demás alimentos en bolsas herméticas. El resultado tampoco fue positivo.

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BZRA limpiando los residuos post carrera.

Si bien en la mayoría de las carreras se intenta concientizar a los corredores sobre la importancia de no dejar residuos en el camino, luego de cada evento los organizadores constatan que sigue quedando basura en el circuito, cuando se hace el barrido final con la quita de las cintas que marcan los senderos.

 

En el último K42 de Villa La Angostura, el BZRA (Búsqueda y Rescate en Zonas Agrestes) fue contratado especialmente para la limpieza posterior del circuito, además de haber realizado una campaña para alertar a los corredores sobre el cuidado del medio ambiente. Una vez finalizadas ambas carreras, que tuvieron a 2400 participantes en dos días de competencia, la organización publicó el resultado del barrido: un total de 287 geles fueron levantados en el circuito. Un envoltorio de este tipo puede tardar 90 años en degradarse.

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El objetivo de cada carrera en la montaña, sierra o playa es disfrutar. Pero también generar el menor impacto ambiental posible. La consecuencia es clara: cuanta más basura quede en el camino, menos podrá utilizarse. ¿De quién depende el cuidado? De organizadores y corredores. Concientizar y limpiar de un lado. No arrojar residuos y aleccionar a quienes lo hagan (no cuesta nada advertirle a otro corredor cuando está arrojando un papel al suelo), del otro.

De todos depende seguir disfrutando de correr por la naturaleza.