Este miércoles fue presentada oficialmente en el Ministerio de Turismo de la Nación la primera edición de la Vuelta al Lago Epecuén, un evento que invita a correr más allá del tiempo, en lo que supo ser una villa turística de aguas termales hasta que quedó sepultada por el agua en 1985. Con el objetivo de unir pasado y futuro, los corredores disfrutarán de tres distancias por las ruinas de lo que fue Epecuén, cuyas fotos son famosas por los colores y por la particularidad de su paisaje.

Por la historia, por su paisaje peculiar, por la oportunidad de descubrir un lugar único, el próximo 9 de diciembre los corredores podrán disfrutar de este paisaje de árboles blancos, impregnados de una combinación mineral que los emparenta con el mármol. Habrá distancias de 60k, 21k y 10k, en un circuito técnico pero sin grandes desniveles. La costa del lago tiene barrancas, arena, suelo salino, 6 arroyos, bosques de caldenes y campo, algunos caminos vecinales y las famosas ruinas.

El Lago Epecuén se encuentra a casi 540 kilómetros de distancia de la ciudad de Buenos Aires, lindero con Carhué y cercano a las localidades de Pigüé, Puán y Salliqueló. Villa Epecuén fue fundada en 1821, siendo un destino turístico por excelencia en la ciudad de Buenos Aires, por su espejo de agua, el cual poseía un índice de salinidad más alto que el Mar Muerto, en Israel, barro con altas propiedades curativas y aguas termales con propiedades curativas.

Además, por su concentración de artemias salinas se forman allí una de las mayores colonias de flamencos australes, de color muy rosado, ya que se alimentan de que estos raros crustáceos.

En 1985, las inundaciones en las Lagunas Encadenadas del oeste bonaerense hicieron crecer las aguas en proporciones extraordinaria, el Lago Epecuén se desbordó y la Villa quedó debajo de las aguas tan rápido que mucha gente no pudo sacar la mayoría de sus pertenencias.

Las ruinas de Villa Epecuén permanecieron bajo el agua salada durante casi 20 años y hoy se transformaron en Patrimonio de la provincia de Buenos Aires. Además, formarn parte del impulso turístico generado por la ciudad de Carhué, a sólo 10 kilómetros.

El lugar volvió a ser un centro termal con propiedades curativas. La Vuelta a la Laguna de Epecuén es una oportunidad de revalorizar el lago y sus ruinas, uniendo pasado y presente con un paisaje únicos.