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La maratón nocturna de Bilbao, España.

En tiempos de frío, es cada vez más gente la que sale a correr de noche. El cambio de estación obliga a cambiar no solo la indumentaria para no sufrir los cambios climáticos sino también para salir a la calle sin sol. Pero hay muchas otras cuestiones a tener en cuenta: la percepción y la adaptación al medio ambiente difieren mucho de un momento del día al otro. Con el tiempo y la cantidad de corridas, la visión se adapta a la oscuridad, se aprende a distinguir los relieves y variaciones del terreno y desarrolla la vigilancia y el equilibrio.

Sin embargo, la sensación óptica de correr de noche puede generar diferentes impresiones: la idea de cansarse más o de ir mucho más rápido que de día. ¿Es así? No, se trata apenas de una sensación generada por el flujo óptico.

El flujo óptico es la sensación visual que se tiene al moverse a través de un entorno. Cuando en ese entorno hay poca luz, el ojo sólo alcanza a ver los objetos más cercanos (lo que se llama flujo óptico rápido), que parecen acercarse a más velocidad que lo habitual. Lo mismo que ocurre al ir con un auto por la ruta o con la bicicleta: todo parece aproximarse a más velocidad, porque sólo se ve cuando está muy próximo.

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Rosa Godoy en la Corrida Atlética de los dos años, Río Cuarto.

Para llegar a esta conclusión, el entrenador de Triatlón y científico deportivo Dave Parry, de la Universidad de Essex, en Gran Bretaña, realizó un estudio para intentar entender por qué el corredor siente  que va más rápido de noche. Correr por la noche altera la percepción de velocidad, ya que los objetos que están más lejos no son visibles y la única referencia son los cercanos (árboles, carteles, etc). Esto produce mayor sensación de velocidad y de esfuerzo.

¿Cómo se hizo?

Se colocaron a 12 corredores en diferentes cintas y se los cronometró 5 kilómetros durante varias semanas, mientras observaban el video de un bosque, sin ninguna información de distancia, velocidad y tiempo. Al finalizar el mismo, debieron indicar cuánto creían haber realizado y registrar su sensación de cansancio.

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Kilian Jornet.

Mientras avanzaba el video, variaba la velocidad del mismo buscando generar sensaciones diferentes (flujo óptico rápido/lento). La mayoría registró mayor nivel de cansancio mayor durante el flujo óptico rápido (similar a correr de noche) pese a haber mantenido la velocidad y haber corrido la misma distancia. La conclusión es que correr de noche altera la percepción de velocidad porque las cosas más lejanas no son visibles para el ojo humano.

A la luz del día (flujo óptico lento) se pude correr más distancia con menos sensación de cansancio en comparación a las condiciones de flujo óptico rápido (de noche).

Correr de noche, mini documental de Kilian Jornet: