Un atleta amateur que gana la más histórica de las Majors. Una mujer estadounidense que por primera vez en 33 años logra que el título quede en su país. Dos sueños que se cumplen en un mismo arco de llegada: Yuki Kawauchi y Desiree Linden fueron los afortunados. O, mejor dicho, -porque no se trata de suerte- los que conquistaron sus propios anhelos.

El japonés de 31 años es noticia desde hace rato. Comenzó a correr maratones en el 2009 y ya suma nada menos que 81, aunque esta, la obtenida este lunes, es la más importante de todas las que lleva ganadas, unas tres decenas. Porque es una Major, porque batió al campeón defensor -nada menos que un keniata-, porque sorteó condiciones climáticas complicadísimas -que según él fueron beneficiosas para su estilo- porque es el reconocimiento a un atleta que no acepta sponsoreo, que trabaja como empleado todos los días, que corre cuando puede y se entrena metódicamente en sus ratos libres y que generó amores en todo el mundo por su historia de superación y esfuerzo.

 

 

Con 2 horas 15 minutos y 58 segundos se quedó con la maratón de Boston, la que corren sólo los que acreditan una marca que lo sustente, la que no está certificada por la IAAF para récord mundial por su circuito ondulado, la que se corre un lunes por el Patriot’s Day… Esa es la carrera que el japonés se llevó hoy. Pero el lunes deberá estar trabajando nuevamente en Saitama…

La llegada de Desiree Linden llama la atención por el atuendo: campera, guantes, vincha. Algo poco común sobre todo para una californiana acostumbrada a otro clima. Sin embargo, supo adaptarse para poder finalizar la carrera sin problemas, muy por encima de su mejor tiempo, pero eso es otro tema y, teniendo en cuenta las condiciones en las que se corrió (lluvia, viento y temperatura bajo cero, poco importa).

 

Su primera vez en Boston había sido hace más de 10 años, finalizando 19°. Cuatro años después, logró finalizar segunda, pero aún le quedaban años de esfuerzo para conquistar el deseado título, que no lograba una americana desde Lisa Rainsberger en 1985. Con 34 años, la atleta residente en Michigan cruzó la meta en 2h39m54, pese a haber esperado a su compatriota Shalane Flanagan cuando ésta se detuvo en un baño químico. Eso, cuenta Linden, la ayudó a recuperarse un poco y encarar el segundo tramo de la carrera. Cerca del kilómetro 30, hizo su jugada, se separó del resto y logró un título histórico.